“Dickie”, hijo del vicepresidente de la prestigiosa firma SEARS ROEBUCK & COMPANY y don juan oficial de su generación, en fin un opulento joven universitario, de la mano de Leopold parte del mismo círculo social, con características personales notables, meticuloso, perspicaz, de gran inteligencia, pero también destellos de desprecio por doquier, influencia Nietszcheana y sólida creencia en el Superhombre, dos personas que consolidan sus deseos personales de grandeza en un proyecto de crimen con carácter de perfección.
Un par de muchachos se enfrentan ante el juez , que de manera atónita observa su aplomo frente al estrado y el jurado, todos en su contra y a favor de su muerte, juez que indaga en el par de criminales y pregunta si se consideran culpables o inocentes, sin dudar, la enfática respuesta estremece a la población: somos “culpables”.
Extraña a todos la respuesta, porque el procedimiento normal de un juicio cuyo móvil es el asesinato, consiste en estrategia de la defensa, asumir culpabilidad si y solo si hay un acuerdo entre fiscal y abogado para evitar la pena capital. Sin embargo en este caso se alteró el juego.
Clarence Darrow, el audaz abogado defensor, tenía la intención de evitar que el jurado condene obviamente con pena de muerte a los jóvenes, y llevar hasta manos del juez la decisión, porque consideraba más fácil disuadirlo, tomando en cuenta el gran poder de la clase acaudalada a la que pertenecían los culpables.
Aquí transcribo el relato del crimen a cargo de Leopold Jr. En presencia del fiscal Robert Crowe y la población presente, atónita en la sala de juicio:

En una próxima entrega transcribiré el final de la historia y el desenlace de los ejecutores que inspiraron "The Rope", en la vida real.....
